Antes de empezar este nuevo texto voy a hacer una pequeña corrección al artículo publicado previamente a este. Existen dos errores a destacar los cuales tratare de saldar, nobleza obliga, gracias a WiSh por hacérmelos notar. Después pasaré a hablar del formato Draft.


El primero, la Lin Sivvi, Defiant Hero no manda al tope de la biblioteca, sino al fondo. No voy a excusarme por el error, este tipo de hechos se cometen cuando uno: a) no lee bien la carta o b) nunca jugó con ella. Así que bueno,  no hace al contenido del texto pero es bueno aclararlo.

El segundo es en referencia a un “olvido”, dentro de la lista de rebeldes no esta el Whipcorder. Sí, un error “importante”, semejante arte y semejante carta, mención especial para esta.

Hecha la errata voy a pasar a contarles una breve experiencia y mis reflexiones al respecto.

Draftear o morir.

El draft es un arte. Sencillamente, la única forma de aprender es jugando. Desgraciadamente en estas latitudes, salvo algunos afortunados, rara vez uno se puede dar el gusto de draftear mas de una vez cada 2 o 3 meses, o con un poco de rigor una vez al mes. Aprovechando lo prometedora que suena Magic 2010, un draft aparece como la posibilidad de “hacerse el día” y llevarse a casa un Honor of the Pure, Ball Lightning o lo que sea mas o menos redituable.

Jugar limitado es inigualable, honestamente creo que es el Magic en pleno, en donde se ve la habilidad, la capacidad y como siempre la suerte de cada jugador.

Desgraciadamente siempre nos encontramos ante el dilema de “nos quedamos con lo que pickeamos” o “pickeamos por orden al final”, dilema que siempre se reduce a la alegría de la mayoría por sobre los refunfuños de otros o a la inversa. Y claro, el justificativo de jugar un buen draft no alcanza para quitar la ilusión de salvar la guita invertida pickeando la dorada en todos los boosters. Así que siempre, o casi, por aclamación popular te terminas llevando lo que agarrás. Tan popular fue esta aclamación siempre que nunca en mi vida jugué un draft en el que se pickee al final.

Supongo que en países donde comprar 3 boosters no implique terminar pidiendo monedas en el subte para volver a casa (bueno, estoy exagerando un poco) estos métodos de repartir los premios deben ser más habituales. Acá no, acá voy a tratar de salvar las papas como sea, y no esta mal, no es una critica, es un elemento distintivo y una consecuencia del contexto que nos atañe.

Hace un tiempo, hablando con un colega, me exponía las virtudes de pickear al final: “y bueno… si es así no te preocupas por lo que pickeas y te concentras bien en lo lógica que venís armando y así sube el nivel de los mazos”.

Definitivamente muy lógico, un elemento a tener en cuenta a la hora de no romper la coherencia de nuestro drafteo en base a la ambición… de todas formas la palabra ambición tal vez no este del todo bien aplicada.

Y fue con estas ideas en la cabeza que me senté a draftear boosters de Magic 2010, con esto y con las nuevas reglas, que se disolvieron y fueron casi asimiladas cual pastilla efervescente.

Admiro a la gente que recuerda cada match que jugó en un evento, mucho más si el mismo tiene más de 4 rondas. A mí me es técnicamente imposible, mucho menos recordar qué jugó mi oponente en turno 4, por ejemplo, si no es que  anoto. Y pese a eso mis anotaciones suelen ser bastante nebulosas.

Cada uno se quedará con las cartas que pickee, se proclamó, con una mezcla de resignación y alivio (si, una mezcla un poco rara) me siento entre dos colegas y la pilita de boosters ansiosa por ser abierta espera la orden del juez. Después de una caótica primera “rueda” (de esos hechos que nunca tienen que pasar) las cosas se pusieron más acordes y se pudo continuar afablemente.

Ok ¿que tan mal puede pickear una persona? Muy mal, tan mal como dejar pasar un Elvish Archdruid para no “romper con la lógica”, dejar pasar bagatelas útiles y vendibles como Lightning Bolt para “no romper con la lógica”, desgraciadamente la lógica no se rompió pero si mi dignidad por hacer 1-3 y el uno haberlo ganado rasguñando paredes.

Tiempo después uno piensa “no, tendría que haber agarrado esto y splasheado para el removal y bla bla bla” pero nada se puede arreglar si ya pasó, queda en la experiencia y en no cometer los mismos errores.

Es entonces cuando me pregunto si actué bien en querer armar algo con lógica siendo que lo único que me lleve relativamente útil es una “Marca mortal” y dos “Vanguardia de elite” pickeadas sobre el final con resignación en un salvapapismo vergonzoso.

No hay conclusiones taxativas al respecto de esto, es una decisión que se toma sometido por nuestro propio contexto, nuestras ambiciones, nuestro deseo de mejorar o/y nuestro deseo de platita;  una opción u otra no te hace mas noble o menos noble, es un carácter ambiguo que el Magic a estas latitudes ofrece.

Y es así como un jugador mediocre quiso hacer la de Gardel y le salió la de Pity Álvarez.